Tuesday, August 12, 2014

El deporte y la música le ganan a la política y a la religión

Los bolivianos admiran más a quien los hace vibrar con sus hazañas sobre una moto y a quien los hace cantar y bailar que a los que administran su vida y su conciencia. Una encuesta de Captura Consulting en el eje central muestra que los admirados de Bolivia son Juan Carlos ‘Chavo’ Salvatierra y Gonzalo Hermosa. El campeón del Rally de Los Faraones y el líder de Los Kjarkas están por encima del presidente Evo Morales y del cardenal Julio Terrazas en la mente de los consultados.
Atrás quedaron la boxeadora Jennifer Salinas, el expresidente Carlos Mesa y el vicepresidente Álvaro García Linera.
Para el filósofo y sociólogo Yerko Ilijic es perfectamente lógico que los bolivianos del eje central elijan admirar a un aventurero y a un romántico por encima de un político y un sacerdote. “Ambos resumen lo que cualquier hombre quisiera ser: tener el valor para abandonarlo todo y perderse en un desierto y cantarle al amor”, señala Ilijic.
Para explicarlo, Ilijic recurre a una canción de la islandesa Björk, Army of me. Cree que Salvatierra y Hermosa son un ejército de un solo hombre, son personas (y en esto también incluye a Evo Morales) que se han construido a sí mismas, que rompieron el molde. “Ponte de pie, tienes que manejarlo, no voy a compadecerte nunca más”, canta, con toda determinación la diva islandesa, sobre una melodía de tecno industrial, frío, dinámico, como de juego electrónico de los 90.

Sin manchas
Rodrigo Barahona, también sociólogo, añade que ni Salvatierra ni Hermosa tienen aspectos considerados negativos por la población, que los conoce solo por sus éxitos deportivos y artísticos. En cambio, Morales tiene que lidiar con lo negativo del ejercicio del poder, con las protestas sociales y con decisiones que pueden dejar disconforme a una parte de la población. Algo parecido sucede con el cardenal Terrazas.
El también sociólogo Henry Oporto cree que la figura del cardenal es fuerte entre sus feligreses y que es muy coherente que los bolivianos elijan como modelo inspiracional a un deportista, un músico o a un artista de cine. “Al político se lo percibe, a veces, como un mal necesario. Que lo voten no significa, necesariamente, que lo quieran, aprecien o quieran parecerse a él. El mismo hecho de ser políticos, involucrarse con el poder, genera recelos”, dice.
Ilijic ahonda en las figuras de los elegidos. Cree que Hermosa es un hombre de mundo, una persona que ha convertido el charango y la guitarra en una visa que le ayuda a traspasar fronteras, que ha hecho que a los bolivianos le pregunten en el exterior si saben tocar charango. “Además, su romanticismo es de lamento. De cierta forma, es nuestro Armando Manzanero”, dice.
Chavo Salvatierra, por otro parte, es también interesante para Ilijic. Considera que ha logrado remplazar a ídolos como ‘Chichi’ Romero, Marco Etcheverry y Milton Melgar, todos ejércitos de un solo hombre por más que jugaban en equipo. Ambos, Salvatierra y Hermosa, no encarnan liderazgo, sino el poder de la voluntad de un hombre, “el poder de uno”.

Excesivamente felices
En un país como Bolivia, donde a diario hay un bloqueo de caminos, con un alto porcentaje de desigualdad y pobreza extrema, hay más sonrisas que entre los empleados de un restaurante de McDonald’s. O al menos, eso le dijeron a los encuestados. El 98% de los bolivianos transita entre el mas o menos feliz y el totalmente feliz. Es más, la mitad de los consultados afirmó ser feliz, a secas.
A Oporto, esto no le huele bien. Como ‘santo’ experto en estudios de opinión, desconfía de una ‘limosna’ tan grande. “Este resultado habría que validarlo con grupos focales para ver si es coherente”, propone.
Cree que, como la felicidad es algo tan personal, subjetiva, a la gente le da pena admitir que no es feliz.
Barahona toma el dato con pinzas, pero busca la forma de justificarlo. Cree que la mayoría de los bolivianos asocian la palabra felicidad con la cobertura de necesidades básicas, a una mejora de las condiciones de vida. Como la situación económica ha mejorado en los últimos años, eso ha disparado el optimismo nacional y hace que los ciudadanos se declaren felices y vean un futuro promisorio.
Y en tema de felicidad, los más optimistas son los cruceños. Un 35% se declara totalmente feliz. En contrapartida, las lamentaciones llegan desde La Paz, donde un 6,5% se declara infeliz o completamente infeliz. Este porcentaje supera a El Alto, una ciudad con mayores índices de pobreza, clima más feroz y crímenes más violentos.
En promedio, los cochabambinos son los más felices. Un 99,5% de los habitantes de la Llajta está entre los más o menos felices y totalmente felices.
Para Ilijic, esto tiene una explicación sencilla: el boliviano se contenta con muy poco. “Somos minimalistas para la felicidad. En realidad somos una nación minimalista: tenemos un territorio chiquito, con necesidades chiquitas y ambiciones chiquitas”, señala. Explica que, por ejemplo, para el boliviano bienestar se resume en vivir en una zona que cuente con todos los servicios básicos. “Electricidad y agua potable, en Bolivia, son felicidad”, señala. “En otras partes del mundo, estos bienes ya son parte del entorno, son paisaje, no felicidad”, dice

Ficha técnica de captura consulting

Periodo de recolección de datos
Las encuestas se realizaron del 18 al 21 de julio de 2014.
Alcance
Hogares de las ciudades capitales de Santa Cruz, Cochabamba, La Paz y El Alto respecto a la coyuntura política, económica y social que vive el país.
Tamaño de la muestra
900 personas que permiten generalizar los resultados al total del universo con un 95% de confianza y un 3,3% de error.
Composición de la muestra
El 50% de las personas encuestadas eran mujeres y el restante 50% hombres. El 39% de NSE medio y el 61% de NSE bajo. El 30% entre 18 y 25 años, el 40% entre 26 y 40 años y el 30% con más de 40 años.
Forma de recolección
El muestreo se aplicó a través de entrevistas cara a cara y utilizando un cuestionario estructurado de 20 minutos de duración. Participaron 30 encuestadores, 6 supervisores, 3 coordinadores regionales, 2 editores y 5 tabuladores

El paisaje y la diversidad cultural se afean con la corrupción y el narcotráfico
El boliviano cree que lo mejor de Bolivia son sus lugares turísticos, la diversidad cultural y los recursos naturales. Es decir, el ciudadano está feliz, orgulloso de las diferencias de paisajes, culturas y riquezas que forman la plurinación boliviana.
En contrapartida, cree que lo peor de Bolivia es la corrupción y el narcotráfico. En este punto relega al sexto lugar a la inseguridad ciudadana, algo que tiene alquilado el primer lugar de cualquier encuesta sobre qué es lo que más le preocupa al boliviano.
Yerko Ilijic señala que el boliviano elogia el paisaje porque es gratis, accesible a todos y digno de admirar. Rodrigo Barahona matiza este punto. Cree que muchos de los ciudadanos que han viajado al exterior se han topado con sociedades más homogéneas, más grises y que eso provoca que valore mucho más los contrastes y diversidad de clima y paisaje que encuentra en Bolivia.
En cambio, Henry Oporto vuelve a desconfiar de las respuestas sobre qué es lo peor de Bolivia. Para el sociólogo, es un contrasentido que el boliviano mencione a la corrupción y el narcotráfico como lo peor del país, cuando es totalmente tolerante con la corrupción y muchas veces vota por políticos que sabe que son corruptos. Esta tolerancia también se refleja en la encuesta: uno de cada diez consultados admite haber pagado una coima en el último año.

Hoy por hoy

En el tiempo en que la política no está en el foco de la gente
Ni para bien ni para mal la política ocupa el centro de la mente de los bolivianos. Luego de una primera década del siglo XXI marcada por políticos, el ciudadano parece haberse tomado un respiro y habla, destaca y ataca otros actores y problemas de la sociedad. Es uno de los hallazgos de la muestra.

Don Gonzalo Hermosa, amado en El Alto
Para uno de cada cuatro alteños, Gonzalo Hermosa es el boliviano más admirado. El nacido en Capinota es más querido en la ciudad que nunca se arrodilla que en Cochabamba, la ciudad en la que vive y a la que más ha cantado.

‘Chavo’, ídolo de los jóvenes y cruceños
Según Wálter Nosiglia, que el Dakar haya pasado por Bolivia se debe en parte a las gestiones que hizo el propio ‘Chavo’ Salvatierra. El piloto cruceño es ídolo para uno de cada cuarto ciudadanos menores de 25 años. Y es reconocido en todo el país.

Evo Morales, parejo en todo el eje
La admiración por el primer presidente indígena de Bolivia oscila entre el 12% en Santa Cruz y el 16% en El Alto y Cochabamba. Está más arraigado en el grupo etario de los adultos. Para uno de cada cinco de los que tienen entre 40 y 65 años, Evo es el más admirado.

Al cardenal Terrazas se lo quiere en Santa Cruz
El purpurado de la Iglesia católica boliviana es más querido en Santa Cruz que en el resto del país. En la ciudad de los anillos la admiración por él alcanza el 23%. En cambio, en Cochabamba se queda en 5,5%, mientras que en La Paz y El Alto solo llega al 3%, mientras que

No comments:

Post a Comment